







Para verte de cuerpo entero necesitas un espejo de al menos 140 cm de alto, colgado o recargado de modo que su borde superior quede por encima de tu cabeza. Los de 165 y 180 cm cumplen con holgura para cualquier estatura, y es la razón por la que esa medida es la más buscada.
De ancho, entre 40 y 60 cm basta para el reflejo completo. Más ancho ya no mejora lo que ves: mejora cómo se ve el muro.
El de piso se recarga con una inclinación mínima y se mueve cuando quieras — es la opción de quien renta o todavía no decide el lugar definitivo. Deja 15 cm de separación entre la base y el muro para que no resbale.
El de pared libera metros de piso y se ve más definitivo. Fíjalo con taquete y busca el borde inferior a unos 30 cm del suelo.
La regla que casi nadie usa: un espejo devuelve lo que tiene enfrente, así que colócalo frente a una ventana o a una lámpara, no frente a un muro ciego. Ahí es donde duplica la luz en lugar de solo ocupar espacio.
En la recámara, junto al clóset. En un pasillo angosto, en el muro largo: alarga el paso. En la sala, detrás del sofá o a un costado, nunca frente a la televisión.
El metal negro amarra con patas negras y estructuras vistas; el natural y el dorado con maderas claras y mesas de mármol. En los dos casos el marco delgado es el que envejece mejor: no compite con lo que refleja.
Al menos 140 cm, con el borde superior por encima de tu cabeza. Los de 165 y 180 cm cumplen con holgura para cualquier estatura; de ancho basta con 40 a 60 cm.
De piso si rentas o no has decidido el lugar: se recarga y se mueve. De pared si quieres liberar metros de suelo; el borde inferior va a unos 30 cm del piso.
Frente a una ventana o a una lámpara, nunca frente a un muro ciego: un espejo devuelve lo que tiene enfrente, y ahí es donde duplica la luz en vez de solo ocupar espacio.
Sí, con una inclinación mínima y 15 cm de separación entre la base y el muro para que no resbale. Si hay niños o mascotas, conviene fijarlo al muro con una brida.
Negro si tu espacio ya tiene patas negras o estructuras metálicas vistas; natural o dorado con maderas claras y mármol. En los dos casos, marco delgado: no compite con lo que refleja.