







Matrimonial 1.40 m de ancho, queen 1.60 m, king 2.00 m. Mide el espacio del muro a la cama y deja 60 cm de paso por cada lado que quede libre: una king de 2.00 m necesita un muro de 3.20 m para verse bien y poder tender la cama sin gimnasia.
Si la recámara mide menos de 3.00 m de ancho, la matrimonial o la queen rinden más que forzar una king. El tamaño que hace más grande un cuarto no es el más grande, es el que deja circular.
Las camas incluyen base y cabecera: es la opción de quien empieza la recámara desde cero. Madrid, Toledo, Alicante y Granada existen en matrimonial, queen y king.
Las cabeceras se instalan solas sobre una base que ya tienes, y son la forma más sencilla de cambiar por completo el aspecto de una recámara. Islandia, Valencia, Alicante y Vigo en matrimonial; Madrid, Granada y Toledo en queen y king.
Brüm vende la cama y la base; el colchón se compra por separado y debe coincidir con la medida. Conviene decidir el colchón antes de la cama si te importa la altura final: un colchón alto sube el conjunto y oculta cabecera visible.
Un tapete a los pies o a los lados de la cama —50 a 60 cm de tapete visible por lado— es lo que completa una habitación. Un sillón individual en el rincón crea un punto de lectura, y una banca a pie de cama resuelve dónde dejar la ropa. Si necesitas una mesa de noche, las mesas laterales de 45 a 60 cm de alto funcionan como buró.
Matrimonial 1.40 m de ancho, queen 1.60 m y king 2.00 m. Mide el muro y deja 60 cm de paso por cada lado libre para poder circular y tender la cama.
Las camas incluyen base y cabecera. Si ya tienes base y solo quieres cambiar el aspecto de la recámara, las cabeceras tapizadas se venden sueltas y se instalan solas.
No. La cama y la base van incluidas; el colchón se compra aparte y debe coincidir con la medida. Decídelo antes si te importa la altura final del conjunto.
Se atornilla a la base o se fija al muro según el modelo; viene con herrajes e instrucciones. Verifica que el ancho de tu base coincida con el de la cabecera.
El poliéster aguanta mejor el recargado diario contra la cabecera. El bouclé aporta textura y calidez, y en recámara —donde hay menos tráfico que en la sala— se mantiene bien.